lunes, diciembre 22, 2008

La trampa

Dado que tengo la certeza, de nuevo, de no ingresar en el club de los millonetis, permaneceré en mi orilla. La orilla de aquellos que detestamos lo que pasa, cómo son las cosas.
En estos días recuerdo los disparos al aire de nuestros tiempos, y claro siempre decíamos al aire de los pulmones.
Con el asesinato, por un disparo de policías, del compañero Grigoropoulos la rabia, el odio se ha destapado, o tal vez tenido la excusa que buscaba hace tiempo.
Catarsis.
Pero, todo acabará en unas nuevas elecciones y ya está, cambiaremos a los de se dicen de derechas por los que se dicen de izquierdas, o más o menos.
En un país, Grecia, que si bien expulsó a sus monarcas, los partidos otorgado la dirección de los mismos de forma hereditaria. Y ya está la rabia, servirá para catalizar un buen número de votos, que darán una exigua mayoría al Pasok, ya ya está nada cambiará para que todo siga igual, la rabia, el odio, se refugiarán en las zonas difusas, en las mejores mentes y la puta democracia será otra vez la manida fiesta, la fiesta de la democracia, en la que todos ganan, porque todos perdemos.
Siempre nos han querido vender a los atenienses frente a los espartanos, y yo cada día me decanto más los espartanos, con sus cosas. Pero la supuesta democracia que irradió a el mundo (con un considerable retraso) Atenas, me deja frío, cuando no estafado, cuando no cabreado.
Ya sabes, vota y luego no te quejes si la mano te huele a mierda.
Llevamos una eternidad de muertos, de mártires a su pesar, para acabar siempre todo con una elecciones que no sirven para nada.

3 comentarios:

el tecla dijo...

¿no sirven para nada?

Desde luego para lo que no sirven es para cambiar la naturaleza humana. Los hombres siguen siendo egoistas y corruptos, generosos y horrados antes y después de las elecciones. Todos un poco malvados, todos un buenos. Unos más y otros menos, cada uno en su grado.

Y algunos como tú deseando que todo cambie y pensando que puede realmente cambiar y disgustado y enfadado de que no cambia. Quizá para pensar que eres distinto de todos, quizá para no sentirte cómplice de un mundo injusto. Mirando siempre lo malo que hay en él en lugar de ver lo bueno, que también existe.

Defraudado y decepcionado por tener en tu cabeza una imagen idealizada del mundo (de lo que debería ser) que no encuentras encarnada en la realidad. Despreciando el mundo por comparación con una idea que sólo existe en tu mente.

Narciso el valvulista dijo...

Tienes razón, gracias por tus palabras.

Luis dijo...

Creo que es una visión negativa, irreal y fatalista...si..creo que tenías un mal día (no será porque no te tocó la lotería?).No supongo que este comentario tampoco ha sido afortunado...