domingo, septiembre 12, 2010

El buitre. Relato de El Casco 23.











9 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena muestra de la violencia gratuíta de los maestros en una época no tan lejana. Exploración y rescate de aquellas sensaciones infantiles. Me pregunto qué vida reprimida o torcida debían llevar para actuar de esta manera.

Ramón dijo...

Mientras esperamos con ganas, los que nos encogorzamos con litros y litros de versos, al ladrón que roba las peras, exigimos sin pudor ni comprensión hacia el autor de las 20 manos (dos al volante, siempre) y los 400 corazones, un libro de relatos a la orden de ya, quicir, al grito de por favor...

La "economía" (perdón por la palabra, punkies) que se agradece tanto en sus versos, la economía de medios, el cincel, el pulido, poemas como cantos rodaos (is only poetry but I like it), la muerte del barroco selvático, el frio cortante de León y del león, veo con gozo que sigue su camino en la zapica prosa... y eso me mantiene alegre y expectante...

Cuentos como balas apuntando donde, si duele, es porque se siente... una agradable manera de saberse vivo...

Un nuevo libro, otra estupenda excusa para el segundo viaje a la Alcarria, obra que esperamos también del autor cuando le llamen los niños, benditos joputas, "viejo".

Un admirador.

Narciso el valvulista dijo...

Ramón muchas gracias, pero me considero un aprendiz en estos asuntos. Con un gran maestro de cabecera, José Luis Moreno-Ruiz, y otros más distantes a través de la vida.
Salud

daniel macias dijo...

Tu 8ºA, mi 8ºB, con esta historia se alumbra la intrahistoria, la que nadie registra. Aquellos cómicos tiranos de enanos...
Gracias, Zapico afilado
como pico de zamuro.

veronica pedemonte dijo...

Es bueno que lo escribas porque algunos no entienden (por reaccionarios, imagino) que hubo una España así, de pequeños tiranos que pegaban a niños. Yo tuve mucha suerte porque cuando llegué a España me incorporé a la Secundaria de aquí y ya eran otros tiempos, pero a mi hermana llegaron a ponerle un dedo de un color púrpura precioso, lástima que le doliese tanto.
Tengo familia en la Enseñanza y también conozco el caso contrario, adolescentes de hoy que a veces amenazan a sus profesores, pero hasta la fecha suelen ser casos aislados. Excepto que se trate de algún centro remedo de Mentes peligrosas.
Saludos

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Gran relato.
(Ya sabes, Valvulista, que yo soy como el maestro liendre, que de todo sabe y de nada entiende).
JL

almanaque dijo...

De qué me suena a mí ese buitre, de qué será... ¿Acaso de algún documental de La 2?

The big bird dijo...

De aquella no nos preocupábamos del peso de la mochila, ni del ipod ni de las nike, ni ná. Si acaso de llevar el taco bien afilado, las canicas dispuestas, las pelís bien trabadas con la goma, y, sobre todo, de pasar desapercibidos ante las alimañas que nos "educaban". Mimetizados con los pupitres, acojonados hasta la médula. Justo y angustioso relato Zapi. Salud

antonio manuel fernandez morala dijo...

Así y cosas peores hacian los maestrillos franquistas,imagino que estarán la inmensa mayoria en el cielo...